Personas
Personas. Son solo ilusas sombras de lo que esconden dentro. Secretos, pensamientos, críticas. Imágenes de un mundo que no se incluye en la realidad.
Reclamos de voces que ya no gritan.
Es absurdo si te pones a pensarlo. Parece que las personas son la creación más esperada y mejor preparada para todo. Pero en realidad no cumplen los requisitos. Esperas de ellas que salven el mundo pero lo único que hacen es condenarse a ellas mismas.
Una absurdez.
Y su interior, eso es lo que más sorprende. Cómo de repente algo en la persona cambia y olvida su razón de ser. Y hiere. Y mata. Y miente. Y destruye. Y crea las reglas de un juego inexistente en la que ella misma puede caer. Un juego del que nadie la puede salvar.
¿Qué es lo que pasa por la cabeza para que algo tan débil pueda ocasionar algo tan fuerte?
Olvida, y no perdona. Dispara y no lo cura. Ella anda y el camino adapta. Y vuelve a repetirse esa voz que ataca. Es la persona. La de aquella mirada, que en cualquier momento se resguarda en la cueva del insulto, de la falsedad y de pensamientos insulsos.
Pero te llama la atención y lo repites. Y te das cuenta de que has caído. Porque como persona que eres no has servido. Y vuelves a caer. Participando en la destrucción de la mente. Y del mundo. Y de la integridad de muchos.
¿Alguien se salvará de esto? La persona ya está perdida.
Una vez en el precipicio no se puede caer más hondo…
Reclamos de voces que ya no gritan.
Es absurdo si te pones a pensarlo. Parece que las personas son la creación más esperada y mejor preparada para todo. Pero en realidad no cumplen los requisitos. Esperas de ellas que salven el mundo pero lo único que hacen es condenarse a ellas mismas.
Una absurdez.
Y su interior, eso es lo que más sorprende. Cómo de repente algo en la persona cambia y olvida su razón de ser. Y hiere. Y mata. Y miente. Y destruye. Y crea las reglas de un juego inexistente en la que ella misma puede caer. Un juego del que nadie la puede salvar.
¿Qué es lo que pasa por la cabeza para que algo tan débil pueda ocasionar algo tan fuerte?
Olvida, y no perdona. Dispara y no lo cura. Ella anda y el camino adapta. Y vuelve a repetirse esa voz que ataca. Es la persona. La de aquella mirada, que en cualquier momento se resguarda en la cueva del insulto, de la falsedad y de pensamientos insulsos.
Pero te llama la atención y lo repites. Y te das cuenta de que has caído. Porque como persona que eres no has servido. Y vuelves a caer. Participando en la destrucción de la mente. Y del mundo. Y de la integridad de muchos.
¿Alguien se salvará de esto? La persona ya está perdida.
Una vez en el precipicio no se puede caer más hondo…
¡¡¡Decidme qué pensáis o cualquier cosa que os transmita!!! Muchos besoooos
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